Deja de luchar y empieza a fluir

  1. Hay que luchar en la vida?

Esta es una de esas preguntas que yo creo que todos a lo largo de la vida nos hacemos en algún momento, ¿la vida es una lucha? ¿Es necesario pasarlo mal para conseguir cosas? ¿Hay que sufrir para ser feliz? Parece un poco paradójico ¿no crees? Quiero decir, ¿necesito pasarlo mal para luego pasarlo bien? ¿Donde se escribió como requisito que para vivir y ser feliz había que luchar, había que pasarlo mal? Que yo sepa eso no está puesto en ningún sitio. Entonces, ¿por qué nos empeñamos en hacer las cosas por la fuerza? ¿Por qué pensamos que si algo nos está costando es porque merece más la pena que algo que algo que consigamos fácil? ¿Por qué tenemos una mente que solo siente que se merece las cosas cuando te duelen? Como la típica frase que dice “el amor duele”, “si no duele no es amor”. Tengo que confesar que cada vez que escucho una frase de este tipo los ojos se me ponen en blanco.

Es realmente necesario luchar o podríamos hallar otro camino mucho más fácil. Donde la felicidad no está solo al final, sino que podamos disfrutarla a lo largo de todo el camino. 

No se tu, pero yo prefiero dejar a un lado lo que siempre me han contado de la vida y probar este camino que me dice que voy a disfrutar mientras aprendo y llegó a mis objetivos.

  1. Las cosas se consiguen con esfuerzo?

Siempre nos han vendido la idea de que las cosas se consiguen con esfuerzo y que si algo no nos cuesta esfuerzo no sabemos valorarlo. Pero claro, yo aquí me pregunto, si no valoramos las cosas por que no nos han costado esfuerzo o porque realmente nadie nos ha enseñado a valorar las cosas sin más, simplemente por tenerlas en nuestra vida. 

Quiero decir, de unos años atrás hacia adelante he escuchado mucho que las generaciones de ahora no aprecian lo que tienen porque no les ha costado esfuerzo y que nuestros padres tuvieron que trabajar mucho, no tenían apenas para comer. Y yo me pregunto, ¿tenemos nosotros la culpa de que su infancia y su vida haya sido más complicada que la nuestra? ¿Debemos sentirnos mal porque nuestra vida sea más fácil o cómoda a sus ojos?

Yo creo que no, el problema para mi viene en que ellos han aprendido que tienen que esforzarse y pasarlo mal para conseguir cualquier cosa, pero esa no es la verdad. Debemos empezar por agradecer lo que tenemos, por muy poco o mucho que sea. No importa de donde vengan esas cosas. Da igual si es un regalo que nos han hecho, si es un coche que hemos comprado trabajando mucho, si nos ha tocado la lotería o si hemos estado todo un año ahorrando para irnos un fin de semana a la playa. No importa lo que sea, lo importante es que lo agradezcas.

  1. Qué pasa si empezamos a agradecer todo lo que hay en nuestra vida?

La física ya ha demostrado que somos energía, aunque nosotros nos veamos como algo sólido, en realidad todo es energía que fluye, estamos hechos de protones, neutrones y electrones. Todos ellos forman los átomos.

Si extrapolamos la distancia que hay entre un protón, que es el centro de un átomo, y un électron que se mueve alrededor del centro, a una distancia que podamos entender, hay unos 30 km. Es decir, que aunque la materia parece algo sólido e inamovible, para nada es así. Eso quiere decir que las cosas cambian, dentro de cada átomo los electrones se mueven, cambian de lugar y vibran dependiendo de las energías que lleguen a ellos. Nosotros estamos hechos de átomos, entonces también cambiamos a cada momento.

Después de todo este rollazo te preguntarás, vale si, Lucía, todo eso está muy bien, pero que tiene que ver todo esto con agradecer las cosas de nuestra vida. Pues tiene que ver y mucho. La idea que quiero transmitirte es que no somos algo inamovible, sino que nos movemos, cambiamos, la energía se mueve por nosotros y por todo nuestro alrededor.

Cada acción, cada pensamiento, cada palabra, cada sentimiento, cada cosa que ocurre en nuestra vida tiene una vibración y lo que ocurre con las vibraciones es que se atraen. Es decir, las cosas que vibran igual se juntan. Seguro que alguna vez has escuchado el dicho “Dios los cría y ellos se juntan”, este dicho hace referencia a eso mismo, a que las personas que vibran igual terminan uniéndose.

Ahora, por fin, voy a contestarte a que pasa si empezamos a agradecer todo lo que sucede en nuestra vida. Dentro de las vibraciones, la de agradecimiento es una de las más altas. Entonces si empezamos a sentirnos agradecidos por todo lo que tenemos, nuestra vibración subirá y como hemos dicho antes, las vibraciones iguales se atraen, empezaremos a tener más cosas por las que sentirnos agradecidos.

  1. Hay otra forma de vivir?

Por supuesto que sí. Hay otra manera de actuar diferente donde dejamos de luchar para empezar a ser más felices con nosotros mismos y con nuestra situación. Se puede vivir de una forma más coherente. Y sin tanta presión, como si la vida fuese una carga. Muchas veces escucho que la vida es dura, que solo estamos aquí para trabajar mucho, ganar dinero y pagar facturas. Y no se tu? Pero yo me niego a creer que la vida es eso. Por experiencia propia sé que las cosas funcionan mucho mejor cuando dejamos de quejarnos por todo y nos centramos en lo bueno.

La vida nos ofrece todo lo mejor que tiene, pero nosotros nos empeñamos en solo ver lo malo. Tanto es así, que si le preguntas a alguien que te diga 10 cosas buenas que hay en su vida, probablemente le costará nombrarlas. Y no porque no las tenga, ojo! Sino que como siempre se centra en lo malo, no es consciente de todo lo bueno que hay a su alrededor.

Pero esto cambia cuando empezamos a ver la vida con una perspectiva más amable, aceptando que tiene cosas que no nos gustan. Pero sobre todo viendo todo lo bueno que nos ofrece. Y para eso tenemos que dejar de hacerle caso a todo lo malo, que nos baja la vibración (recuerda lo que hablamos arriba de la vibración), y empezar a centrarnos en lo bueno. Darle más importancia a lo bueno va a hacer que todo mejore. 

  1. Qué es fluir?

Cuando hablamos de fluir nos imaginamos un río. El río, agua, se desplaza sin ejercer fuerza, simplemente se deja llevar, caer, si se encuentra con una piedra no pierde tiempo intentando apartarla de ahí. Simplemente la rodea, pero a la vez, de una forma muy sutil, va desgastando esa roca. Si esto mismo lo extrapolamos a nuestra vida, podemos ver que nuestra forma de actuar por defecto sería ante un obstáculo, la roca, quedarnos parados, quejarnos, o intentar con mucho esfuerzo, trabajo duro y sacrificio romper, quitar de enmedio o intentar pasar por encima de esa roca. Peeeero, hay una forma de mucho más fácil de salvar el obstáculo y es simplemente, fluyendo. No puedo pasar porque hay una roca, obstáculo, que me molesta, no hay problema, simplemente la rodeo. No pierdo mi tiempo, ni mi energía en intentar que se aparte. Hacer eso es como cuando intentamos que una persona cambie y sea como queremos nosotros que sea. ¿Eso funciona? No. Verdad que cuando tenemos una manzana y queremos un plátano, vamos a por un plátano, en vez de quedarnos mirando a la manzana, esperando que esta cambie. Sí, parece obvio, estarás pensando que es imposible que una manzana por arte de magia cambie y se convierta en un plátano. Si eso lo tenemos tan claro, porque esperamos que una persona cambie y se convierta en otra diferente? La lógica es la misma. 

De esta manera vivimos pensando que las cosas deben de cambiar, y es mucho más fácil decir quiero un plátano, pero tengo una manzana, ese es mi obstáculo, mi roca. Puedo enfadarme con la manzana por ser una manzana y no un plátano, pero eso va a hacer que la manzana se convierta en plátano? No, verdad. Entonces, pensemos en el agua, en el río, que haría yo si fuese ese río. Tengo una roca, una manzana, que no va a cambiar, vale, que es lo más fácil que puedo hacer para tener ese plátano? Ir y comprar uno. Ya está, así de sencillo. No me enfado con la manzana, porque se que eso no sirve de nada, busco otro camino para conseguir lo que yo quiero. 

De eso hablamos cuando decimos, deja que las cosas fluyan. Abrimos nuestro punto de vista y empezamos a ver todas las alternativas que tenemos, en vez de quedarnos delante de la roca gastando nuestra energía.

  1. Todo el mundo puede hacerlo?

Claro! Todo el mundo puede fluir. No hace falta ser un elegido, ni un lama tibetano que se pasa el día meditando. Fluir es algo que se entrena, al principio es complicado, cuesta cambiar el chip y no pasa nada, llevamos mucho tiempo viviendo así. Pero luego, poco a poco se va volviendo más fácil. Y aunque es normal de vez en cuando volver a los antiguos patrones, ahora ya sabemos que eso no funciona y podemos elegir otro camino.

Como todo cambio cuando empiezas tienes que estar más atento que de costumbre para que no te invada el pesimismo y negativismo y caigas otra vez en la mentira de que tienes que acabar con la roca. Pero si empiezas a practicarlo, cada vez te darás antes cuenta de los momentos en los que estás luchando con la roca, en vez de rodearla. Y eso hará que recuperes tu poder personal mucho más rápido.

  1. Cómo empiezo a fluir?

Para empezar a fluir lo único que necesitas es estar atento. Tienes que estar atento para no caer en la “trampa de la roca”. Cuando aparezca un obstáculo, para un momento, y piensa, si me quejo sirve de algo? Si intento que esto desaparezca sirve de algo? La respuesta normalmente será que no. Vale, entonces que hago? Bueno, como veo que por aquí no puedo seguir, voy a ver cuales son mis opciones y a elegir la que considere mejor. 

Una vez empieces a practicar esto, cada vez será más fácil fluir. Y esto te hará sentir que la vida se vuelve más sencilla y ya no es tan complicada como solía serlo. Y no es que la vida ahora sea más fácil, es que tu has decidido de forma consciente que todo fluya más.

Así que no desesperes si te parece algo complicado al principio o si no sabes muy bien cómo actuar. Lo de fluir es un aprendizaje y requiere su tiempo. Pero cuanto antes empieces, antes empezará a marchar todo mejor.

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